La desigualdad económica es el cáncer de los mexicanos. La riqueza de todo el país esta distribuida en manos de unos pocos. Algunos argumentan que los pobres son pobres por flojos o porque quieren, concepción completamente equivocada y frívola.
Los mexicanos son una de las sociedades que más horas trabaja y menos gana. La movilidad social en México es casi inexistente. De acuerdo con datos de la OCDE más del 60% de la desigualdad se transmite de una generación a otra y, en los últimos 25 años, el porcentaje de personas que viven en condiciones de pobreza no se ha reducido sustancialmente.

El estudio Bienestar con Equidad, hacia un nuevo pacto social, indico que 59% de los mexicanos ganan 2,548 pesos al mes lo que los coloca dentro del marco de la pobreza. Mientras que por otra parte los ciudadanos mexicanos consideran que el ingreso mínimo para ser ricos es de 38 mil 258 pesos. En México es menos del 1% de la población la que percibe o supera ese nivel de ingresos.
Los mexicanos creen que, alrededor del 59% de la población percibe un ingreso de 2,548 mensuales, un monto que consideran es de situación vulnerable, según el estudio Bienestar con equidad https://t.co/2NR26qzwbd
— CEPOS (@_CEPOS) February 28, 2020
Rocío Stevens, directora de Acción Pública en Oxfam México forma parte del 25% de los países más desiguales del planeta; incluso más que Estados Unidos, Colombia y Chile. Uno de los datos más relevantes y escalofriantes fue: 6 mexicanos tienen 8 veces más riqueza que 62 millones de mexicanos. La brecha de desigualdad en México es 38 veces más alta que el promedio mundial.
El gobierno de Andrés Manuel ha implementado proyectos y programas sociales para “rescatar” del olvido a millones de comunidades marginadas. Acción bien intencionada pero insuficiente. La política pública también debe contener un diseño institucional de protección social para generar oportunidades suficientes para todos.
Las programas sociales como “Jóvenes construyendo al Futuro” o “Sembrando Vida” nos han demostrado que no son suficientes para lograr la movilidad social que se necesita. En México hace falta un cambio de raíz, institucional y bajo el marco de la legalidad. Sólo así podremos reducir la desigualdad y volvernos un país un poquito más justo y equitativo para todos.




