La administración de Estados Unidos denunció este 15 de julio de 2026 que diversos automóviles ensamblados en México, y posteriormente exportados bajo el marco del T-MEC, integran una proporción creciente de insumos provenientes de China. Según declaraciones de Peter Kent Navarro, asesor de comercio y manufactura del presidente Donald Trump, el territorio mexicano funciona actualmente como un punto de tránsito para que componentes asiáticos eludan las regulaciones de origen vigentes. Este señalamiento surge en un momento crítico, mientras ambos países avanzan en el proceso de revisión del acuerdo comercial trilateral.
El mecanismo de triangulación comercial: China a México
El asesor estadounidense sostiene que los estrategas comerciales en Beijing han diseñado un esquema eficaz para penetrar el mercado automotriz de su país. En lugar de exportar vehículos terminados, las empresas asiáticas envían semiconductores, baterías, imanes, pantallas y diversos subconjuntos electrónicos hacia plantas industriales en México. Una vez que los insumos ingresan al país, los fabricantes los integran en vehículos que, tras el proceso de ensamblaje, obtienen la denominación de origen “América del Norte”. De este modo, los productos logran ingresar al mercado estadounidense bajo los beneficios arancelarios previstos en el T-MEC.
Para la Casa Blanca, esta práctica constituye un “blanqueo” de contenido que socava el propósito original del tratado. El objetivo del T-MEC consistía en fortalecer la cadena de suministro regional y elevar la participación de componentes fabricados específicamente en Estados Unidos. Sin embargo, el gobierno estadounidense argumenta que el ensamblaje en México opera, en la práctica, como un trampolín para productos que no cumplen con los estándares de valor regional deseados por los negociadores de Washington.
Tensiones en la revisión del tratado
El gobierno estadounidense presiona activamente por cambios estructurales en el acuerdo comercial. Mientras que el T-MEC actual exige un contenido regional del 75%, la Oficina del Representante Comercial de Estados Unidos ha propuesto elevar este requisito hasta un 82%. Adicionalmente, Washington busca fijar un porcentaje mínimo del 50% de contenido estadounidense dentro de los vehículos para evitar la dependencia de insumos extranjeros.
La Casa Blanca respalda la relocalización de plantas hacia suelo estadounidense como una solución para garantizar una fiscalización más estricta. Argumentan que el escrutinio aduanero y la jurisdicción laboral en estados como Texas ofrecen mayores garantías de cumplimiento que las condiciones actuales observadas en los parques industriales mexicanos. Mientras tanto, la industria automotriz en México enfrenta una mayor incertidumbre ante las posibles modificaciones arancelarias y las nuevas exigencias de origen que definirán la competitividad del sector automotriz en los años venideros.




