Un análisis reciente del McKinsey Global Institute revela que el 59% de las horas laborales en México puede someterse a procesos de automatización utilizando tecnologías existentes, lo que liberaría un valor económico de hasta 204,000 millones de dólares anuales hacia el año 2030. Este porcentaje sitúa al país ligeramente por encima del promedio latinoamericano, el cual se ubica en el 57%.
El estudio examina cerca de 800 ocupaciones detalladas, distinguiendo entre agentes digitales que ejecutan tareas cognitivas y sistemas robóticos diseñados para intervenir en operaciones del mundo físico, evidenciando un potencial de transformación significativo para el sector productivo nacional.
Potencial económico y concentración manufacturera
La cifra estimada para México representa el valor económico más alto entre las economías estudiadas en la región, superando los 135,000 millones de dólares calculados para Brasil. Juntos, ambos países concentran aproximadamente el 75% del valor económico regional derivado de la adopción tecnológica. Dentro del contexto mexicano, una quinta parte de este beneficio potencial corresponde directamente al sector manufacturero, impulsado por el tamaño de la fuerza laboral y los niveles salariales predominantes en comparación con otros mercados de América Latina.
A pesar de que el estudio proyecta beneficios considerables mediante la optimización de procesos y el aumento de la productividad, la tasa de adopción estimada para la región avanza de manera gradual. Mientras que en economías como Estados Unidos y Europa la adopción prevista alcanza hasta el 27%, el escenario intermedio para América Latina contempla una tasa del 14%. Los costos de inversión inicial y los salarios relativos influyen directamente en la velocidad con la que las empresas deciden implementar sistemas automatizados en sus operaciones cotidianas.
Rezago en la demanda de habilidades especializadas
No obstante el amplio potencial técnico para la automatización de tareas rutinarias, el mercado laboral mexicano muestra un avance lento en la adopción de competencias vinculadas a la inteligencia artificial. La proporción de ocupaciones con vacantes que solicitan estas habilidades aumentó, pero apenas alcanza al 2.4% del empleo total en el país. Este indicador contrasta con el desempeño de otros mercados latinoamericanos, como Argentina, donde la demanda de conocimientos tecnológicos avanzados muestra una penetración significativamente mayor en el sector productivo.
El informe concluye que la transformación digital modificará la distribución de responsabilidades dentro de las organizaciones. Cerca del 66% de las habilidades solicitadas actualmente por los empleadores se utiliza tanto en actividades automatizables como en funciones tradicionales. Por consiguiente, los trabajadores transitarán hacia roles de supervisión de resultados y toma de decisiones complejas, mientras las empresas continúan adaptando sus estructuras operativas frente a los retos de la nueva economía digital.




