¡Bendito avión presidencial! Debido a la obsolescencia de algunos componentes, en dos años, el costo de la aeronave se devaluó 323 millones de pesos.
Además, la falta de labores de mantenimiento y algunos otros aspectos han hecho prácticamente imposible la venta del avión.
Para intentar lidiar con el pequeño problema, la Sedena propuso usar el Boeing 787-8 para vuelos comerciales. ¡Muy padre tu idea, pero yo estoy fuera!
La cuestión es que debido a los altos costos de mantenimiento, el gobierno reconoció que solamente les causaría más costos adicionales.
Hasta el pasado 21 de noviembre, el valor mínimo de enajenación del aeronave era de mil 963 millones 100 mil 068 pesos.
Es decir, el avión presidencial sufrió una devaluación de 322.9 millones de pesos respecto al valor de 2 mil 286 millones 017 mil 512 pesitos que el gobierno había señalado como valor de venta mínimo a inicios de 2021.
Lo anterior, fue dado a conocer por nuestra siempre confiable fuente, la Sedena x Guacamaya Leacks.
La naturaleza de la aeronave también afecta su valor y venta en el mercado. Puesto que la aeronave se creo para ser un aviso VIP, por lo que su capacidad es únicamente de 80 pasajeros. Mientras que una aerolínea comercial, alberga al rededor de 240 pasajeros.
Asimismo, hay que tomar en cuenta que la aeronave ya se considera un modelo relativamente viejo. A pesar de contar con solo 10 años de antigüedad. Además, el avión es de los primeros de su tipo, por lo que implica complicaciones en el mantenimiento.
Hasta el momento, el avión presidencial ha tenido al menos cuatro muestras de interés en su compra. No obstante, ninguna de ellas se ha concretado o confirmado de manera pública.
¡Ya mejor que lo vendan en partes o lo hagan un museo interactivo!
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