Uno de los acontecimientos deportivos más importantes y esperados ha sido afectado por el coronavirus: los juegos olímpicos. El Comité Olímpico Internacional ha aceptado la propuesta del gobierno japonés de posponer al verano del 2021 la cita olímpica.
Thomas Bach, presidente del COI anunció su preocupación por la pandemia mundial del COVID-19 pues ha afectado a más de 375 mil personas en el mundo alrededor de 206 países y también a perjudicado la preparación de los 11 mil atletas que tenían previsto asistir a los Juegos Olímpicos.
Para cuidar la salud de los atletas, todos los involucrados en los Juegos y la comunidad internacional, el presidente del COI y el Primer Ministro de Japón han concluido que Tokio 2020 debe reprogramarse para no más tarde que el verano de 2021.
— #Tokio2020 en Español (@Tokyo2020es) March 24, 2020
Organizar un evento de gran magnitud como son las olimpiadas requiere de una inversión y organización enorme. De acuerdo a la AP, el Cómite tiene numerosos reaseguros financieros en caso de una cancelación (algo que solo se había dado en tiempos de guerra). El último informe anual indica que tiene una reserva de casi 2 mil millones de dólares, para cubrir los gastos en lo que se reanuda.
De una manera u otra posponer el evento tiene una repercusión importante en la economía japonesa y en la mundial. Aunque el evento se encuentre asegurado, hay miles de afectados secundarios como hoteles, aerolíneas, patrocinadores, entrenadores, atletas, voluntarios, y el más importante: medios de transmisión.
Costos de Los Juegos Olímpicos.
Aproximadamente, el 73% de los ingresos de 5.7 millones de dólares del último ciclo olímpico (2013-2016) provinieron de la venta de derechos de transmisión. También los patrocinadores y anuncios dejan un flujo importante: 250 millones de dólares.
Posponer los juegos olímpicos representa una “multa” de 5 mil millones de dólares especialmente a los patrocinadores, derechos de televisión y a la venta de entradas. Cláusula que aún no sabemos si se cumplirá por las condiciones y circunstancias en las que se encuentra Japón y el mundo entero.
La prioridad actual de todos los países es la salud y el bienestar de la sociedad, las implicaciones económicas vendrán después, pero por ahora lo más importante es cooperar para contener el brote de COVID-19.




