David Razú, director general de Afore XXI Banorte, analiza el asombroso paso del peso mexicano.
El 8 de abril el peso mexicano marcó un hito al alcanzar su valor más bajo en años, cotizándose a 16.26 unidades por dólar, un nivel no visto desde diciembre de 2015.
Mucho se ha comentado sobre el valor del #SuperPeso y las posibilidades de una eventual depreciación abrupta. En #PuntoDeEquilibrio, en @Milenio, un comentario sobre por qué no hay bases para esa preocupación https://t.co/kNTePXtB8D
— David Razú Aznar (@DavidRazu) April 10, 2024
Este evento concluye un proceso que se inició en 2020, caracterizado por apreciaciones notables del peso, incluyendo un aumento del 15.2% en 2023 y un 3.6% en lo que va del presente año.
Tal fluctuación ha suscitado preocupaciones sobre posibles ajustes bruscos que podrían tener repercusiones económicas negativas en el país. ¿Son estas inquietudes fundamentadas?
Para abordar esta interrogante, podemos analizar cinco dimensiones clave: la paridad del poder adquisitivo (PPP), el diferencial de tasas de interés, el equilibrio fiscal, las reservas internacionales y la salud del sector externo.
En relación a la PPP, la dificultad radica en determinar el periodo de referencia adecuado, lo que podría influir en la percepción de subvaluación o sobrevaluación.
En el contexto actual, este enfoque carece de utilidad práctica.
David Razú ¿cuál es la relación entre el peso mexicano y las tasas de interés?
En cuanto a las tasas de interés, resulta evidente el marcado diferencial entre México y Estados Unidos, con un aumento promedio del 3.85% (ajustado por inflación) desde marzo de 2020.
Mientras este diferencial se mantenga por encima del 2.51% (promedio desde 2015), es probable que las inversiones sigan fluyendo de manera constante.
En términos fiscales, no existen indicios de que el gobierno mexicano enfrente riesgos de incumplimiento en sus obligaciones financieras, incluso si no se alcanzan las metas presupuestarias establecidas.
Las reservas internacionales, actualmente en 217 mil millones de dólares, proporcionan un colchón significativo ante posibles ataques especulativos contra el peso.
En el ámbito externo, las presiones son mínimas, con un déficit de cuenta corriente proyectado entre el -0.2% y el -0.3% del PIB para 2024 y 2025. Además, las crecientes remesas, que alcanzaron los 63 mil 319 millones de dólares en 2023, respaldan aún más la estabilidad económica del país.
En resumen, David Razú menciona que si bien es posible anticipar ajustes en el tipo de cambio dados los contextos económicos de México y Estados Unidos, no existen razones contundentes para prever un cambio brusco o significativo.
Aunque la predicción económica siempre conlleva incertidumbre, los datos disponibles hasta la fecha sugieren incluso la posibilidad de que el tipo de cambio sea inferior a las proyecciones del gobierno hacia finales de año.
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