El peso mexicano ha alcanzado su nivel más alto desde septiembre de 2017 al cotizarse en 17.75 por dólar, lo que representa un aumento del 0.6% en comparación con su valor anterior.
Esta fortaleza del peso ha sido impulsada por una serie de factores, como la reducción de la demanda del dólar como activo de refugio.
Adicional a esto, una mayor demanda de los inversores extranjeros por los mercados emergentes y una disminución en la incertidumbre política en México.
Además, la economía mexicana ha mostrado signos de recuperación después de la recesión que experimentó en 2020 debido a la pandemia de COVID-19.
El crecimiento económico ha sido respaldado por una mayor demanda externa, un aumento en la inversión y un incremento en el consumo privado.
El optimismo de los inversores en el peso también se debe a la caída del dólar en los mercados internacionales.
Y es que los inversores están buscando activos alternativos más rentables en los mercados emergentes.

A pesar de la fortaleza actual del peso, los analistas señalan que la moneda mexicana aún enfrenta riesgos debido a la volatilidad en los mercados internacionales.
Además, se une la incertidumbre política en México.
Los inversionistas podrían alejarse de la moneda mexicana si surgen nuevas tensiones en la política nacional o internacional.
Por otra parte, la caída del dólar podría tener un impacto negativo en las exportaciones mexicanas.
Esto debido a que los productos mexicanos se volverían más costosos para los compradores extranjeros, lo que podría afectar el desempeño de la economía en el futuro.
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