El representante comercial de Estados Unidos, Jamieson Greer, aplazó hasta finales de año y posterior a las elecciones legislativas de noviembre el endurecimiento de las reglas de origen automotrices contempladas en el T-MEC, afectando a más de 1,463 fracciones comerciales.
Durante una comparecencia ante el Comité de Finanzas del Senado estadounidense celebrada este miércoles 23 de julio de 2026, el funcionario reconoció que los temas relacionados con normas laborales, medioambientales y cadenas de suministro automotrices requerirán debates prolongados con el Congreso.
Esta decisión busca mitigar riesgos derivados de economías externas que no operan bajo esquemas de libre mercado, priorizando la producción manufacturera dentro de la región norteamericana.
Revisión conjunta y posturas legislativas
La administración estadounidense informó al Congreso que la Revisión Conjunta del T-MEC ofrece una oportunidad estratégica para evaluar el contenido de valor regional, el cual aumentó previamente del 62.5% al 75%. Sin embargo, analistas legislativos recuerdan que el presidente Donald Trump enfrenta restricciones constitucionales para modificar de manera unilateral las reglas de origen sin la autorización parlamentaria, lo que condiciona los acuerdos a la aprobación legislativa tras los comicios de mitad de término del próximo 3 de noviembre.
Por su parte, más del 90% de las consultas presentadas por cámaras empresariales y corporativos internacionales manifestaron su respaldo absoluto a la permanencia y extensión del tratado comercial. Tanto los gobiernos de México como de Canadá propusieron una renovación automática por 16 años, aunque la delegación estadounidense exige mayores acuerdos en temas complejos antes de consolidar la prórroga definitiva del instrumento comercial.
Controversias bilaterales sobre comercio y recursos hídricos
Las discusiones comerciales dentro del marco del T-MEC también incorporan tensiones vinculadas al sector agrícola y al cumplimiento de compromisos internacionales. El representante comercial estadounidense advirtió sobre posibles consecuencias arancelarias si México mantiene investigaciones antidumping contra la importación de carne de cerdo procedente de Estados Unidos.
Asimismo, el gobierno de Washington condicionó los avances en las negociaciones comerciales al cumplimiento estricto del tratado sobre el agua firmado en 1944 para el suministro hídrico desde el Río Grande hacia Texas.
La relación trilateral atraviesa un momento crucial donde convergen presiones arancelarias, exigencias de cumplimiento laboral y disputas regulatorias. Las autoridades económicas de los tres países deberán coordinar mesas de trabajo técnicas para resolver los diferendos pendientes antes de concluir el periodo de evaluación y definir el rumbo definitivo del bloque comercial norteamericano.




