La inversión fija bruta, indicador fundamental en el panorama económico, desentraña los recursos que empresas y unidades productivas de un país destinan a activos fijos, como maquinaria, equipo o bienes inmuebles, esenciales para la generación de ingresos. David Razú, Director General de Afore XXI Banorte lo califica como un nuevo éxito en la economía mexicana.
Este dato no solo ofrece una instantánea de la salud económica presente, sino también proyecta perspectivas futuras.
Recientemente @INEGI_INFORMA publicó el reporte de inversión fija bruta y el indicador reportó un máximo histórico. En #PuntoDeEquilibrio, en @milenio, les cuento por qué ese dato es relevantehttps://t.co/2OEE0hdTZM
— David Razú Aznar (@DavidRazu) March 6, 2024
Un incremento en la inversión fija bruta revela confianza y expectativas positivas, señalando la dirección que las empresas anticipan para la economía del país.
RÉCORD HISTÓRICO EN 2023: INVERSIÓN FIJA BRUTA ALCANZA EL 25.6% DEL PIB. David Razú
Recientemente, el Instituto Nacional de Estadística, Geografía e Informática (Inegi) compartió el informe del 2023 sobre inversión fija bruta, marcando un hito al llegar al 25.6% del Producto Interno Bruto (PIB), superando el récord previo de 2011 y 2012.
Este logro se atribuye, principalmente, al robusto crecimiento del 20.7% en el sector de la construcción y del 18.7% en maquinaria y equipo.
El impacto directo se traduce en un mayor gasto y empleo en el presente, además de un crecimiento sostenido a largo plazo, elevando la capacidad productiva del país en décadas.
En este contexto, la inversión extranjera directa (IED) también ha experimentado un incremento histórico, alcanzando los 36 mil millones de dólares en 2023.
Este fenómeno, en gran medida, contribuye al récord en la formación bruta de capital.
La atracción de empresas que relocalizan sus líneas de producción desde otras regiones, especialmente Asia, destaca las condiciones favorables que México proporciona a estos negocios.
México se encuentra inmerso en un círculo virtuoso, donde la solidez de las finanzas públicas, la tendencia a la baja en la inflación y la estabilidad macroeconómica generan un flujo ascendente de inversión productiva, tanto a nivel nacional como internacional.
Con un mercado laboral robusto, baja tasa de desocupación y un incremento constante en las remuneraciones, las perspectivas económicas para el futuro, en un año electoral, invitan al optimismo en medio de la complejidad inherente a este contexto político.
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