El gasto público destinado a la salud en México registró una importante disminución en enero de 2025, con una caída del 34.3% en comparación con el mismo mes del año anterior. Este descenso se enmarca dentro de los esfuerzos del gobierno de Claudia Sheinbaum para reducir el déficit fiscal y ajustar el presupuesto en línea con los objetivos de consolidación fiscal establecidos.
Según los datos proporcionados por la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP), el gasto funcional en salud alcanzó los 30,268 millones de pesos en enero, lo que representa una disminución considerable respecto a los 46,000 millones de pesos reportados en enero de 2024. Este recorte en el gasto en salud constituye el peor inicio de año desde 2023, cuando también se observó una reducción del 44.2%.
La Secretaría de Hacienda, bajo la dirección de Edgar Amador Zamora, explicó que el gasto público total en enero fue un 14.4% inferior en términos reales en comparación con el mismo mes del año pasado, con el objetivo de mantener la consolidación fiscal sin comprometer los bienes y servicios esenciales para la población.
El Centro de Investigación Económica y Presupuestaria (CIEP) destacó que, específicamente en la Secretaría de Salud (SSa), se observó una reducción del 11.5% en el gasto anual, lo que subraya el impacto de los recortes en este sector.
El recorte al gasto en salud es parte de una estrategia para reducir los Requerimientos Financieros del Sector Público (RFSP) del 5.7% al 3.9% del Producto Interno Bruto (PIB) en 2025. Según lo aprobado por el Congreso, este año se destinarán 881,083 millones de pesos a la función salud, lo que representa una disminución del 12.2% en comparación con lo autorizado el año pasado.
México sigue por debajo de las recomendaciones internacionales en salud
A pesar de las recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud (OMS) que sugieren que el gasto en salud debe representar al menos el 6% del PIB, México continúa invirtiendo menos de la mitad de esa cifra. Según los datos de la SHCP, el gasto en salud al cierre de 2024 fue solo del 2.7% del PIB, mientras que otros gastos, como las pensiones contributivas (4.3% del PIB) y el costo financiero (3.4% del PIB), superaron esta cifra.
El CIEP señaló que históricamente el gasto en salud en México ha mostrado una brecha presupuestaria de más de 3 puntos del PIB, lo que subraya la falta de inversión adecuada en el sector. Si el recorte proyectado para 2025 se lleva a cabo, la brecha podría ampliarse aún más, lo que aumentaría las desigualdades en la atención sanitaria, especialmente para aquellos sin acceso a servicios públicos.
En este contexto, la organización Ethos Innovación en Políticas Públicas advirtió que, sin una reforma fiscal que incremente significativamente los ingresos públicos, los grandes perdedores de este recorte serán los mexicanos, que enfrentan un panorama de menor acceso a los servicios de salud esenciales.
Con la reducción del gasto en salud, la incertidumbre sobre el futuro del sistema de salud público en México se intensifica, generando preocupaciones sobre la calidad de atención para millones de personas, especialmente en un contexto de consolidación fiscal que podría recortar aún más los recursos destinados a este sector crucial.
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