La industria automotriz en México transita por un punto de quiebre comercial frente a Estados Unidos, marcado por un déficit superior a los 138 mil millones de dólares en autos y autopartes, según advirtieron líderes del sector. Durante la presentación oficial de la Asociación Nacional de Fabricantes de Remolques y Equipos (ANFRE), el presidente del organismo, Jorge Martínez Madero, señaló que el esquema de libre comercio previo ha quedado atrás. La revisión en puerta del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC) concentra exigencias estrictas sobre las reglas de origen, buscando disminuir la dependencia de insumos externos y blindar las cadenas de suministro regionales ante las políticas arancelarias impulsadas desde Washington.
Retos normativos y el impacto en el sector de remolques
El sector de remolques y equipos enfrenta desafíos operativos complejos tras el incremento arancelario del 35% aplicado a estas unidades durante el año pasado. Para hacer frente a esta situación, la nueva asociación colaborará estrechamente con la Secretaría de Economía y con la Secretaría de Infraestructura, Comunicaciones y Transportes. El objetivo principal consiste en regular la internación de equipos en las aduanas nacionales y ordenar un mercado que experimentó una contracción considerable, pasando de 600 fabricantes registrados en 2018 a 339 unidades productivas en 2025.
Asimismo, los directivos destacaron que la infraestructura de transporte en México opera bajo normativas de peso diferentes a las de Estados Unidos. Mientras la regulación mexicana NOM-012 permite cargas de hasta 32 toneladas en combinaciones sencillas, el equipo estadounidense está diseñado para pesos menores a 20 toneladas. Esta discrepancia provoca que el material rodante usado opere frecuentemente por encima de su capacidad de frenado y resistencia estructural en las carreteras del país, elevando los riesgos operativos para el transporte de carga.
Consolidación institucional y el futuro del T-MEC
Ante este panorama adverso, la creación de ANFRE busca dotar al sector de una representación formal dentro de las discusiones sobre seguridad vial, comercio exterior y transporte de carga. Margarita Alcántara, directora general del organismo, subrayó que la fragmentación histórica del mercado impidió medir con precisión el tamaño real de la industria, un problema que pretenden resolver mediante la integración gremial y la creación de listas de precios de referencia para ordenar las importaciones de equipo usado.
La industria automotriz en su conjunto encara un periodo decisivo de reestructuración corporativa y normativa. Guillermo Rosales Zárate, presidente de la Asociación Mexicana de Distribuidores de Automotores (AMDA), enfatizó que la fabricación de remolques ocupa un lugar estratégico dentro de la agenda nacional de negociaciones del T-MEC. Las autoridades y los empresarios coinciden en que la unidad y la firmeza institucional resultarán indispensables para proteger la planta productiva nacional y garantizar la estabilidad del sector ante los cambios en el comercio internacional.




