¡ADIÓS VAQUERO! La voracidad de la inflación nos arrebata el añorado billete de 20 pesos.
En este momento en el que el Banco de México nos revela su decisión de retirarlos de la circulación, reemplazándolos con monedas de la misma denominación, es propicio para recordar los estragos de la inflación en nuestra vida cotidiana.
El Banco de México anunció que retirará de circulación el billete de 20 pesos; la pieza que se lanzó en 2021 para conmemorar el Bicentenario de la Independencia será sustituido por monedas. #Despierta con @campossuarez | Sigue la señal https://t.co/JpgbIc5YLX pic.twitter.com/vLRXnXALUK
— NMás (@nmas) March 6, 2024
Sabemos que para muchas generaciones resultará impactante ver cómo desaparece ese papel moneda que nos ha acompañado durante varias décadas.
El billete que se dejará de imprimir, para dar paso a una moneda de 20 pesos, hizo su primera aparición en 1985, aunque en ese entonces su valor ascendía a 20,000 pesos.
Este billete, que pronto desaparecerá de nuestras carteras, no tiene su raíz en el billete de 20 pesos que surgió en 1822.
Más allá de la rica historia que abarca estos últimos 202 años, nuestro peso mexicano perdió tres ceros en 1993 cuando se implementó el “nuevo peso” de manera temporal.
Entre 1985 y 1992, tuvimos un billete de 20,000 pesos, que fue sustituido en 1993 por el billete de 20 nuevos pesos, recuperando finalmente su denominación original de papel moneda de 20 pesos en 1995.
La estabilidad inflacionaria lograda durante las primeras dos décadas de este siglo permitió la supervivencia de estos billetes hasta ahora.
Sin embargo, en el camino perdimos, víctimas de la inflación, los billetes de 5 y 10 pesos.
Ha sido una extinción lenta, especialmente para aquellos que vivimos los años 80, transitando de monedas de metales nobles y bajas denominaciones a monedas de aleaciones más comunes y billetes llenos de ceros al final de esa década.
¿Quién no recuerda los Morelos de a peso o las pirámides de 20 centavos?
Ahora, perder el billete de 20 pesos, que hasta hace poco podíamos estirar con destreza, o presenciar con resignación la creciente presencia de billetes de 1,000 pesos al pagar una compra, simplemente refleja la adaptación de los productos monetarios del banco emisor a la realidad de los precios.
La transición de monedas a billetes tiene más que ver con la practicidad para realizar transacciones que con cuestiones de seguridad.
Según datos del Banco de México, el año pasado se falsificaron más monedas de 20 pesos (42,345 unidades) que billetes de la misma denominación (13,256 unidades falsas detectadas).
La seguridad recae tanto en la Casa de Moneda, encargada de la fabricación, como en los usuarios, quienes deben discernir las medidas de seguridad al utilizar estos billetes y monedas.
Sin embargo, innegablemente se experimenta un dejo de nostalgia cada vez que la inflación atrapa una de estas piezas, condenándola a la extinción, como ocurre ahora con los entrañables billetes de 20 pesos.
Aquellos de nosotros que vivimos los años 80 recordamos la transición de monedas de metales nobles y bajas denominaciones a las monedas de aleaciones más comunes con un toque de añoranza.
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