El subsidio a las gasolinas y el encarecimiento de los proyectos emblemáticos de la 4T, como Dos Bocas, el Tren Maya y el chAIFA, meten presión a las finanzas públicas, ante la falta de recursos para cumplir con lo prometido.
O sea, imaginate que hay mayores gastos y menores ingresos… ¿Así cómo? Pues el gobierno tiene que apretarse el cinturón más allá de la austeridad.
Lo peorcito es que llegar a esos límites podría poner en riesgo muchas de las actividades esenciales del sector público.
En los primeros cuatro meses del año los ingresos no petroleros del gobierno federal ascendieron a 1.57 billones de pesos.
Esta cifra es mayor en 63.7 mil millones a la programada para ese lapso, pero 0.5% inferior a la registrada en el mismo periodo de 2021.
Y adivinen quiénes son los culpables.. primero la contracción de los ingresos por concepto del Impuesto Especial a Productos y Servicios (IEPS) a las gasolinas.
Ya que el monto destinado a los subsidios del IEPS ascendió a apenas 20.2 mil millones de pesos, cifra 79.4% inferior a la reportada un año antes.
¿Cómo ven que en los primeros tres meses del año el monto recaudado por este concepto es 43 mil millones de pesos menor a la presupuestado inicialmente?
Esto cuesta y mucho, porque se refleja el costo del estímulo fiscal al erario público.
El subsidio de la gasolina y diesel a los consumidores tendrá un costo fiscal total de 330 mil millones de pesos…
Pero eso no lo decimos nosotros, no, si no la jefa del Servicio de Administración Tributaria (SAT), Raquel Buenrostro Sánchez.
Nomás para que se den una idea esa cifra representa la mitad del presupuesto autorizado para Pemex este año.
Y a eso súmale el costo extra de la refinería de Dos Bocas que aumentó 850 millones de dólares.
Aparte del costo de 75 mil millones de pesos, del cHAIFA, que está lejos de ser redituable.
Entre subsidios, Tren Maya, Dos Bocas y Santa Fantasía, vamos directito de la Austeridad Republicana a la Pobreza Franciscana.
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