6 de cada 10 litros de agua no se cobran en México

Los organismos operadores en México cobran en promedio apenas 4 de cada 10 litros de Agua que distribuyen a nivel nacional, según revela el informe “Gota a gota: Entendiendo la gestión del agua en el País” presentado por BBVA Research.

Este documento destaca una problemática crítica de eficiencia operativa, pues solamente el 53.3% de las tomas domésticas cuenta con medidores funcionales.

Ante este panorama, los datos técnicos confirman que se facturan apenas 5.5 litros por cada 10 suministrados, y de ese volumen facturado, las autoridades logran recaudar solo el 69 por ciento, lo cual impacta negativamente la sostenibilidad financiera de los servicios públicos.

Eficiencia operativa y distribución de Agua por entidades

El desempeño en la gestión del recurso hídrico presenta variaciones drásticas entre las distintas entidades federativas. Baja California Sur muestra niveles críticos con apenas un 23% de eficiencia física y un 32% de eficiencia comercial, situándose en el último lugar del ranking nacional.

Por otro lado, estados como Zacatecas, Nuevo León y Guanajuato lideran el aprovechamiento con indicadores superiores al 50% en eficiencia física y al 80% en su capacidad de cobro.

Las diferencias también resultan evidentes en la estructura tarifaria implementada en el país. Mientras Tabasco mantiene precios bajos de 2.57 pesos por metro cúbico, la Ciudad de México reporta la tarifa más elevada con 17.63 pesos por unidad.

Estas disparidades dificultan la planificación financiera de los 2,922 organismos operadores existentes en el territorio nacional, cuya mayoría depende exclusivamente de la administración pública.

Estructura de ingresos y sostenibilidad del suministro de Agua

El financiamiento de estos sistemas depende mayoritariamente de los usuarios domésticos, quienes aportan el 60.8% de los ingresos totales. El sector comercial representa un 22.6%, mientras que los usuarios industriales contribuyen con un 10.4% de los recursos captados.

La falta de medidores en un gran porcentaje de las tomas industriales y residenciales impide medir correctamente el consumo real, generando pérdidas económicas significativas para los entes responsables.

Fortalecer la infraestructura de medición y modernizar las redes de distribución resulta indispensable para garantizar el abasto futuro. El aumento en la eficiencia comercial, junto con esquemas tarifarios más equitativos, permitirá que los organismos operadores inviertan en la mejora de sus redes. Sin estas acciones correctivas, la gestión del recurso enfrentará retos crecientes ante la escasez y el aumento de la demanda urbana.

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