Las elecciones presidenciales de Estados Unidos en 2024 han alcanzado cifras históricas de gasto, convirtiéndose en las más caras de la historia. Con una proyección de 15.900 millones de dólares destinados a todas las contiendas federales, esta cifra supera el récord de 15.100 millones de dólares registrado en 2020, y deja atrás los 6.500 millones de dólares gastados en 2016.
Elecciones de Harris y Trump: una competencia de recaudación récord
La carrera presidencial está marcada por una recaudación sin precedentes. El comité de campaña de Kamala Harris y los PAC externos a su favor han acumulado 1.600 millones de dólares, una cifra que supera los 1.100 millones de dólares recaudados por el equipo de Donald Trump. En conjunto, Harris y Trump han reunido 2.700 millones de dólares, superando los 2.000 millones logrados por Trump y Joe Biden en 2020, y dejando atrás los 1.200 millones recaudados en 2016 para Trump y Hillary Clinton.
Multimillonarios respaldando a Harris y Trump
Las campañas de ambos candidatos están impulsadas por el apoyo de magnates. Michael Bloomberg, Bill Gates, Laurene Powell Jobs y Melinda French Gates han apoyado la candidatura de Harris, con Bloomberg y Gates donando 50 millones de dólares cada uno. En el caso de Trump, Timothy Mellon y Elon Musk han sido los principales contribuyentes, sumando 250 millones de dólares en conjunto, donde Mellon aportó más de 100 millones, equivalentes al 10% de su patrimonio neto, y Musk, 120 millones de dólares.
Trump: el candidato presidencial más rico de la historia
Además de contar con el respaldo económico de grandes fortunas, Trump se destaca por su propio patrimonio. Durante un breve período en octubre, su fortuna superó los 8.000 millones de dólares gracias a un aumento en el valor de Truth Social, su empresa de redes sociales que cotiza en bolsa. Aunque su patrimonio ha disminuido a menos de 6.000 millones, sigue siendo muy superior al de Harris, cuyo patrimonio representa apenas el 0.1% del de Trump.
Las elecciones de 2024 no solo determinarán el futuro liderazgo de EE. UU., sino que también subrayan el papel de los recursos financieros y el apoyo de las élites en la contienda presidencial.




