Según cifras recientes del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi), el precio de la tortilla pasó de 15 pesos en abril de 2018 a un promedio de 24.2 pesos por kilo en la primera quincena de abril de 2026. Este incremento del 61 por ciento evidencia el impacto de choques económicos internos y externos que han modificado el piso de precios en todo el país.
Por consiguiente, la disparidad regional se hace presente en entidades como Colima, Sonora y Nayarit, donde el costo ya alcanza los 30 pesos por kilogramo. De esta manera, el producto se consolida como un indicador crítico de la inflación, obligando a las autoridades a mantener estrategias de contención para proteger el bolsillo ciudadano.
Factores globales y costos de producción de la Tortilla
El aumento en los precios de los fertilizantes y los energéticos, derivados de conflictos geopolíticos, ha encarecido la producción desde el campo hasta los centros urbanos. Puesto que la tortilla tiene un peso del 1.9 por ciento dentro del Índice Nacional de Precios al Consumidor (INPC), cualquier variación impacta el componente de mercancías.
De igual manera, los productores locales enfrentan gastos operativos crecientes en conceptos como el gas, que puede representar hasta 4 pesos adicionales por cada kilo producido. Efectivamente, la combinación de insumos caros y mantenimiento de maquinaria sitúa el costo base de producción entre los 16 y 20 pesos por unidad.
Compromiso gubernamental y estabilidad en el Pacic
Ante este panorama de volatilidad, el Gobierno Federal ha ratificado su intención de proteger el acceso a este alimento fundamental. Debido a la renovación del Paquete Contra la Inflación y la Carestía (Pacic), la administración de la presidenta Claudia Sheinbaum logró compromisos con el sector para no subir el precio de la tortilla.
Por esta razón, se mantiene un monitoreo constante sobre los costos del maíz y otros derivados para evitar que las familias trabajadoras enfrenten nuevos saltos inflacionarios. Asimismo, los comerciantes reportan que, aunque el consumo diario no baja, la modalidad de compra ha cambiado, pues la gente adquiere cantidades menores por transacción.




