Como si reviviera el Clásico contra el Barcelona, el Real Madrid repitió una mala actuación en casa, ahora frente al Milan en la Champions League.
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En un Santiago Bernabéu colmado de abucheos, los de Ancelotti cayeron derrotados en otro clásico europeo.
Los problemas que se vieron contra el Barça se intensificaron en este partido: dudas en defensa, falta de contundencia en ataque, y una incapacidad alarmante para sostener el ritmo del juego.
Vinicius y Mbappé no lograron marcar la diferencia, dejando al equipo blanco con más preguntas que respuestas. ¿Es esta la señal definitiva de una crisis en el Real Madrid?
“Real Madrid are angry, fully focussed on Milan.” pic.twitter.com/KbLp1pKFkN
— Troll Football (@TrollFootball) November 5, 2024
Real Madrid en crisis
El Real Madrid empezó con cierta identidad: Bellingham intentando conectar con Vinicius y Mbappé, y Modric distribuyendo el balón.
Sin embargo, el esquema se vino abajo. La banda derecha, comandada por Lucas Vázquez, fue un verdadero corredor libre para el Milan. Mbappé no lograba acertar al marco, Vinicius perdía el balón al adornarse, y la defensa se mostraba tan endeble como en un juego de feria.
El Milan, lejos de sus días de gloria, aprovechó las debilidades merengues para abrir el marcador al minuto 12 con un cabezazo de Thiaw que dejó mal parados a los defensores madridistas.
La reacción llegó al minuto 23 con un penalti ejecutado a lo Panenka por Vinicius, logrando empatar.
Sin embargo, el equipo blanco no pudo capitalizar esta oportunidad, y el Milan volvió a la carga, anotando el 1-2 justo antes del descanso, gracias a un descuido defensivo que Morata no dejó pasar.
Intentos desesperados sin resultados
Ancelotti intentó reactivar el juego tras el descanso con cambios ofensivos, pero los errores en la cancha se intensificaron.
Cada pérdida de balón abría otra ocasión para el Milan, que llegó a estrellar un balón en el poste.
En el minuto 73, un nuevo desmarque de Leao por la izquierda llevó al 1-3 definitivo, dejando al Real Madrid hundido.
Para colmo, un gol de Rüdiger fue anulado por fuera de juego, y la fiesta fue italiana mientras el Bernabéu despedía a su equipo entre silbidos.
La épica merengue, esa que siempre rescataba a los blancos, esta vez ni apareció ni se le esperaba.




