La economía mexicana muestra señales claras de desaceleración, un fenómeno que preocupa tanto a expertos como a actores del sector financiero.
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En julio, el Producto Interno Bruto (PIB) habría caído un 0.1%, según los últimos datos del INEGI, reflejando una tendencia de enfriamiento que se ha arrastrado desde el primer semestre de 2024.
? Se reducen las expectativas de crecimiento económico para 2024 ! Menos empleo, más deuda e inflación ! pic.twitter.com/RbJhkea3PJ
— Mario Di Costanzo (@mario_dico50) August 20, 2024
Impacto en sectores clave de la economía mexicana
Las actividades económicas, especialmente las secundarias (como la construcción y la manufactura), mostraron signos de debilidad, con una caída del 0.2% en julio.
Esta desaceleración es un recordatorio de la fragilidad de la recuperación económica post-pandemia.
Ante este panorama podríamos preguntarnos si la decisión y la estrategia del gobierno federal durante y posterior a la pandemia fue la adecuada.
Quizás un apoyo más claro de parte del gobierno hacia las pequeñas y medianas empresas hubieran permitido un mejor crecimiento de la economía después de la pandemia.
¿Qué esperar para el resto del año?
El segundo semestre del año pinta complejo.
Las altas tasas de interés, la inflación persistente y la falta de crecimiento en el mercado laboral formal son factores que continúan afectando negativamente la economía.
A esto se suman la reducción del gasto público y la incertidumbre política ante el cambio de sexenio.
Si bien el nearshoring podría ofrecer una oportunidad para la reactivación económica, los datos actuales sugieren que la economía mexicana podría cerrar el año con un crecimiento menor al esperado.
Es momento de cuestionar si las políticas actuales son suficientes para revertir esta tendencia o si, por el contrario, se necesitarán medidas más agresivas para estimular el crecimiento.




