La soberanía energética de México se encuentra en una fase crítica, ya que las Reservas de Crudo han registrado una caída del 16 por ciento entre 2018 y 2024. Según datos oficiales de la Secretaría de Energía (Sener) y Petróleos Mexicanos (Pemex), el inventario de hidrocarburos Probados, Probables y Posibles (3P) descendió de 6,865 millones a 5,954 millones de barriles equivalentes. A pesar de que la administración anterior inyectó más de 2 billones de pesos a la petrolera estatal, especialistas advierten que estos recursos no lograron revertir el agotamiento de los yacimientos. En consecuencia, el ritmo de extracción actual solo podrá sostenerse por un periodo máximo de nueve años si no se realizan descubrimientos de gran escala de forma inmediata.
El declive de las Reservas de Crudo y la falta de exploración
La disminución de la riqueza petrolera nacional obedece principalmente a un cambio en la estrategia de inversión durante el sexenio pasado. De acuerdo con el especialista Gonzalo Monroy, la petrolera estatal priorizó la explotación de campos maduros en lugar de apostar por la búsqueda de nuevos yacimientos. Debido a que los hallazgos recientes han sido de dimensiones reducidas, no han tenido el impacto necesario para restituir las Reservas de Crudo que históricamente aportaron complejos como Cantarell o Ku-Maloob-Zaap. Por lo tanto, el sistema energético nacional enfrenta el riesgo de reducir la elaboración de petrolíferos o las exportaciones en menos de una década.

Asimismo, el Programa Sectorial de Energía 2025-2030 expone que las reservas probadas (1P) y las probables (2P) también sufrieron contracciones del 8 y 10 por ciento, respectivamente. Sin duda, el retraso en proyectos estratégicos ha complicado el panorama. Un ejemplo claro es el campo Zama, descubierto por capital privado en 2017. Tras disputas administrativas sobre su operación, se espera que su primera producción ocurra hasta el año 2028. Esta demora ha impedido que el país sume nuevos activos a sus Reservas de Crudo en un momento de alta volatilidad en los mercados internacionales.
Retos para la producción de gas natural y crudo
Por otro lado, aunque las reservas de gas natural reportaron incrementos cercanos al 20 por ciento, la falta de presupuesto ha paralizado su extracción. Regiones productoras clave, como la Cuenca de Burgos, sufrieron recortes drásticos que afectaron la operatividad en estados como Coahuila y Chihuahua. Mientras Pemex no reportó nuevos descubrimientos significativos durante los años 2023 y 2024, la dependencia de las importaciones de gas sigue creciendo. En conclusión, la nueva administración federal deberá reevaluar los esquemas de inversión y exploración. Solo mediante una estrategia agresiva de detección de yacimientos se podrá garantizar la seguridad energética y evitar un colapso en la producción nacional.




