En Paraíso, Tabasco, autoridades y brigadas comunitarias atienden hoy lo que vecinos describen como el tercer derrame en la Refinería Dos Bocas en una semana.
Aunque Pemex diga que el derrame de hidrocarburo en el río Seco en Paraíso, Tabasco, “está controlado” la fuga proveniente de la refinería de Dos Bocas sigue generando un fuerte impacto negativo en la región y en vísperas de la Semana Santa. Terrible.pic.twitter.com/CopczOOiso
— Erika Velasco (@Erika_Velasco_) March 22, 2026
La alerta corre desde el fin de semana: manchas en la costa, olor a hidrocarburo y lanchas varadas.
El “tercer derrame en Dos Bocas” no está plenamente reconocido por Pemex al cierre de esta nota, pero la película se parece demasiado a episodios recientes: comunicaciones tardías, cifras parciales y una zona turística y pesquera que paga la factura.
Reportes locales documentaron presencia de hidrocarburo en playas de Paraíso y exigieron información clara de las autoridades ambientales.
En incidentes previos en la misma ruta hacia la Terminal Marítima de la Refinería Dos Bocas, Pemex habló de fugas en ductos y reconoció afectaciones costeras tras “mapeos” oficiales.
En este caso, el anuncio llegó días después del primer aviso ciudadano.
Costos invisibles
Más allá del discurso, el impacto económico es tangible: pesca detenida, turismo cancelado y costos de remediación que rara vez se transparentan.
El proyecto Olmeca, que arrastra retrasos y paros intermitentes, enfrenta además un desgaste reputacional que ya pesa en la narrativa energética oficial.
Si la operación no logra controles ambientales robustos y respuestas rápidas, cada nuevo incidente incrementa el costo de capital político y social del complejo, y erosiona la promesa de seguridad energética con producción local.
¿Y la rendición de cuentas?
La urgencia es doble: contención eficaz y transparencia radical.
Pemex y ASEA deben publicar de inmediato cronología, estimación de barriles, perímetros afectados, protocolos de limpieza y plan de indemnización a comunidades.
También un calendario de sustitución de ductos críticos y auditorías independientes de seguridad de proceso.
La zona ya lidia con mecheros, calidad del aire cuestionada y pasivos ambientales.
Un presunto tercer derrame en la Refinería Dos Bocas en una semana no puede cerrarse con un boletín: exige datos abiertos, verificación externa y responsabilidades con nombre y apellido.




