El Tren Transístmico, inaugurado el 22 de diciembre del año pasado por el entonces presidente Andrés Manuel López Obrador, prometía ser un impulso clave para la conectividad entre el Golfo de México y el océano Pacífico.
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Este proyecto, parte del Corredor Interoceánico, busca revitalizar el transporte de carga y pasajeros entre los puertos de Coatzacoalcos, Veracruz, y Salina Cruz, Oaxaca.
Sin embargo, en sus primeros ocho meses de operación, el tren ha registrado una notable disminución tanto en pasajeros como en el número de viajes realizados.
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— Latinus (@latinus_us) October 16, 2024
Datos preocupantes sobre el Tren Transístmico
Durante su primer mes de operación, en enero, el Tren Transístmico realizó 30 viajes y transportó a poco más de 11 mil pasajeros.
No obstante, para junio, estas cifras habían caído significativamente: solo 19 recorridos fueron completados y los boletos vendidos se redujeron a 3 mil 527, según información obtenida por Latinus a través de solicitudes de transparencia.
En total, durante sus primeros ocho meses, el tren ha transportado a algo más de 59 mil personas en aproximadamente 200 viajes, lo que representa un promedio de 295 pasajeros por día, muy lejos de las expectativas iniciales.
Expectativas incumplidas
De acuerdo con el programa institucional 2023-2024 del Corredor Interoceánico, se esperaba que con la reactivación del Tren Transístmico se alcanzara la cifra de 3 mil pasajeros diarios, una marca que el tren logró en el pasado.
Sin embargo, las estadísticas actuales evidencian que la realidad está lejos de este objetivo.
La empresa Ferrocarril del Istmo de Tehuantepec, dependiente de la Secretaría de Marina, enfrenta el reto de revertir esta tendencia negativa y cumplir con las metas establecidas para el desarrollo económico de la región.
Con menos viajes y pasajeros, el futuro del Tren Transístmico depende de su capacidad para generar mayor demanda y recuperar el interés tanto del transporte de carga como de personas.




