La inflación es el oxido que corroe la estructura social y debilita la economía de un país. En su intento por contenerla, el Banco de México (Banxico), aplica políticas monetarias de contracción o expansión en la economía nacional.
Durante la semana del 26 de agosto, Banxico realizó operaciones de mercado abierto en instituciones bancarias para compensar una expansión neta de la liquidez, por 45 mil 043 millones de pesos.
Es decir, hizo operaciones en el mercado de dinero a iniciativa del Banco Central para retirar los 45 mil 043 millones de pesos. Esto con el único objetivo de frenar la inflación.
Esta dinero en circulación, fue resultado del retiro de recursos de la cuenta de la Tesorería de la Federación y otras operaciones por 24 mil 773 millones de pesos.
Así como demanda de billetes y monedas por parte del público, por 20 mil 270 millones de pesos. La cual disminuyó 20 mil 270 millones de pesos, dando una cifra de de 2 billones 460 mil 907 millones de pesos. Esto significa una variación anual de 13.4%.
El menor uso de dinero físico se debe a la contención que hubo en la pandemia, debido a que las personas preferían usar otros métodos de pago. Adicionalmente, el crecimiento de la base monetaria se vio afectado por la dinámica de la inflación.
Eso no es todo, las reservas internacionales del Banco de México, también sufrieron una contracción. Durante el periodo transcurrido hasta el 26 de agosto, el saldo de la reserva internacional fue de 198 mil 761 millones de dólares. Lo cual supone una reducción semanal de 242 millones de dólares.
Pero los esfuerzos de Banxico no terminan ahí, el órgano también hace subastas para ofrecer crédito o recibir depósitos y, a través de la compra o venta de títulos gubernamentales.
Una de las tácticas más conocidas para controlar la inflación y que también aplicó el Banxico es elevar las tasas de interés. Sin embargo, este último recurso puede obstaculizar la marcha de la economía tarde o temprano.
Además, el Instituto Bancario Central, por norma general debe ajustar diario la oferta de dinero primario a través del manejo de su crédito interno neto, de forma tal que corresponda a la demanda de base.
Es decir, no podemos gastar lo que no tenemos. En otras palabras no podemos solamente imprimir más dinero si no tenemos la riqueza suficiente que lo respalde.
Por lo que no se trata de tener dinero físico para frenar la inflación, sino de generar la riqueza necesaria para darle soporte a este.
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