El territorio nacional enfrenta una debilidad económica que está afectando los recursos que reciben los estados y municipios a través de las participaciones federales.
Según la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP), durante abril de este año, las participaciones federales ascendieron a 113,296 millones de pesos, lo cual representa una caída anual del 14.6% en términos reales.
Este es el peor resultado en los últimos 32 meses y la cuarta disminución consecutiva.
De acuerdo con El Economista, las participaciones federales son asignaciones de recursos a las entidades según su contribución en la actividad económica y la recaudación, lo cual incentiva el crecimiento económico y el esfuerzo recaudatorio.
Las participaciones federales representan en promedio el 81% de los ingresos operativos de los estados y el 44% para los municipios, por lo que su importancia es significativa.
La agencia Moody’s destaca esta situación y señala que la debilidad económica del país se refleja en el Indicador Oportuno de la Actividad Económica (IOAE) del Inegi.
Además, la recaudación federal participable (RFP), que son los recursos que percibe la Federación por impuestos, derechos de minería e ingresos petroleros, se contrajo un 21.0% a tasa anual real, la mayor caída en 34 meses.
Durante abril pasado, solo dos entidades, Puebla y Guerrero, presentaron aumentos en la recepción de participaciones federales.
Mientras, Guerrero, San Luis Potosí, Chihuahua, Oaxaca, Colima y Michoacán experimentaron caídas pronunciadas.
Las expectativas de crecimiento económico no son alentadoras, lo que impacta la fórmula de repartición de las participaciones federales.
Factores como la inflación, el endurecimiento de las condiciones financieras y los riesgos externos, como una posible recesión en Estados Unidos, pueden afectar el crecimiento del consumo y, por ende, los recursos disponibles para los gobiernos subnacionales.
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