La diversificación comercial nunca ha sido el fuerte de México, si bien somos el segundo país con más tratados comerciales en el mundo, el 85% de nuestra economía se concentra únicamente en Estados Unidos. Hay muchas variables que pueden explicar ese fenómeno, pero uno de los factores más importantes es que no tenemos un sistema portuario adecuado.
Nuestro medio principal de distribución es el terrestre, sobre todo cuando se trata de tramos de Sur-Norte. De esta manera quedamos prácticamente aislados del comercio asiático, europeo y hasta latinoamericano. La propuesta del corredor interoceánico puede ser pieza clave para el desarrollo Sur-Sur de México y para la apertura comercial.
#FelizMiércoles
— @Programa_Istmo (@Programa_Istmo) September 18, 2019
Una de las acciones principales del #ProgramaIstmo es la integración del #CorredorInteroceánico, el cual ayudará a impulsar un nuevo modelo de desarrollo en la región.
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La administración de Andrés Manuel y muchos otros empresarios argumentan que este megaproyecto detonará el crecimiento de Oaxaca y Veracruz pues se conectará vía férrea a los océanos Pacífico y Atlántico. Además, se modernizará y expandirá los puertos de Coatzacoalcos y Salina Cruz para transportar mercancía mediante ferrocarril, para después exportarla a países de Asía y Europa.
Según Rafael Sánchez, gerente de comercialización de la API Salina Cruz, modernizar el puerto es clave para el éxito del Corredor Interoceánico. Dejarlo como está, apunta, implicaría no tener la capacidad para atender todo el tráfico de barcos y mercancías que se generarán una vez que el tren comience operaciones, que se espera será entre enero y febrero de 2021.
Aunque esto parezca un sueño lejano, ya hay empresas asiáticas trabajando en el plan maestro de desarrollo. Se espera que pronto se comience la construcción de una nueva zona industrial. El trabajo de esta compañía incluirá un detallado estudio sobre el potencial crecimiento de clústers industriales y un análisis socioeconómico para la región.
El único problemita al que se enfrenta la 4T es que se necesita una inversión de 256 mil millones de pesos para la conexión férrea y 754 millones de pesos para la construcción de un muelle tablestacado, acceso carretero, ferroviario y dragado de construcción en el puerto veracruzano. Liquidez económica con la que aun no contamos por completo, y aún no se tiene muy establecido de dónde provendrá la inversión.
Además, aunque el corredor interoceánico del Istmo de Tehuantepec es el estandarte del gobierno de Andrés Manuel López Obrador muchas organizaciones advierten sobre su impacto negativo y se resisten a aceptarla. Algunos argumentan que su construcción traerá devastación y privatización de los bienes naturales, otros dicen que la obra atenta contra los derechos de los pueblos y la soberanía nacional.
Las comunidades locales dicen estar preocupadas por la “invasión” del comercio extranjero a gran escala, mencionan que sólo las grandes corporaciones saldrán beneficiadas. Los pueblos del Istmo temen graves afectaciones culturales, ambientales y económicos. El gobierno de la 4T tendrá que comprender que el desarrollo social no es lineal. Hay que tener cuidado en la planeación de estos proyectos de inversión pues puede resultar como la criatura mitológica griega Hidra de Lerna, que cortas una cabeza y salen siete más.




