Sembrando Vida, cosechando chocolate “Rocío”

La 4T podrá ser menos corrupta que los gobiernos anteriores, pero eso sí, no pierden oportunidad para seguir beneficiándose, valiéndose incluso de uno de los programas más icónicos de esta administración: “Sembrando Vida“.

¿Por dónde empezar? Por donde le veamos este programa parece traer consigo más enredos que soluciones, más incertidumbre que desarrollo. Resulta que beneficiarios de Sembrando Vida tienen que talar hectáreas de selva para acceder a los beneficios del programa.

El beneficio que entrega este programa son 5 mil pesos mensuales a pequeños agricultores en municipios con rezago social.

De acuerdo con una investigación a través de una geolocalización, se observan 2 mil 426 parcelas de las 5 mil registradas en la entidad se encuentras en áreas catalogadas como selva por el INEGI.

De los números anteriores, por lo menos en mil 32 parcelas existen evidencias de deforestación y tala. Incluso, se dice que el programa causó pérdida de cobertura vegetal y deforestación.

2 mil 651 parcelas se ubican en pastizales y zonas agrícolas temporales, lo que lleva a un aumento en la frontera agraria, es decir, el espacio que los humanos quitamos a la naturaleza.

Deforestación del programa Sembrando Vida

En todo México tenemos 440 mil beneficiados por este programa, y un total de un millón 100 hectáreas entregadas.

De Sembrando Vida a la fabrica de chocolate

Como podemos ver, este es uno de los múltiples errores del programa Sembrando Vida.

El incentivo que genera este proyecto es perverso e induce a la deforestación. Tan solo las primeras mil parcelas equivalen a 2 mil 500 hectáreas, es decir, unas cuatro veces el Bosque de Chapultepec.

Recordemos que se han gastado 71 mil millones de pesos en recursos para este programa desde 2019.

Pero este problema no es el único que tocaremos en esta nota, porque resulta que a través de este programa también logran un beneficio extra, familiares de López Obrador.

Existe una curiosa conexión entre este programa social del gobierno federal, el empresario Hugo Chávez Ayala y una finca que es propiedad de los hijo del Presidente.

¿Como se conectan las tres partes? Pues en esta finca, de 48.85 hectáreas, se produce el cacao para la empresa “Rocío” Chocolate, marca propiedad de Andrés Manuel López Beltrán.

Así es como este gobierno terminó beneficiando, primero al hijo del Presidente, que a la sociedad cercana a esta finca y que tenía un listado de al menos 25 productos para trabajar en la zona.

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