Tren Maya será rentable hasta 2071 (y solo si opera a su máxima capacidad)

Tren Maya sigue siendo un proyecto con viabilidad cuestionada y rentabilidad incierta

La mega obra del Tren Maya, una de las mayores apuestas en infraestructura ferroviaria en México, enfrenta un panorama desafiante.

Según Raymundo Tenorio, profesor emérito del Tecnológico de Monterrey, el proyecto podría tardar hasta 46 años en alcanzar rentabilidad, siempre y cuando opere a plena capacidad y sin considerar costos de mantenimiento.

La falta de garantías en su viabilidad financiera y los crecientes costos de inversión generan dudas sobre su sostenibilidad económica.

Inicialmente presupuestado en 125,819 millones de pesos, su costo actual ya supera los 500,000 millones.

Lo anterior exige una revaluación de beneficios bajo la metodología utilizada por la Secretaría de Hacienda para justificar su construcción.

Infraestructura del Tren Maya en desarrollo y con baja demanda

A pesar de la magnitud de la inversión, varias estaciones del Tren Maya aún están en construcción y la ocupación de las rutas en operación sigue siendo baja.

Testimonios de comerciantes de la zona indican que el servicio es utilizado principalmente por residentes locales, con apenas un 2% de ocupación por turistas extranjeros.

La falta de difusión adecuada y el desconocimiento sobre las rutas disponibles han limitado su impacto en la movilidad regional.

Las comunidades mayas también han manifestado su descontento, argumentando que el Tren Maya no responde a sus necesidades reales.

No es tren y no es maya, porque no es para el pueblo maya“, declara Ángel Sulub, del Centro Comunitario Maya U Kúuchil k ch’i’ibalo’on.

Ángel Sulub, señala que las rutas no favorecen su movilidad ni promueven oportunidades laborales locales.

Obstáculos legales y ambientales

El proyecto también enfrenta reveses legales.

El Tribunal ha suspendido de forma definitiva la construcción de los tramos 5 Norte (Cancún-Playa del Carmen), 5 Sur (Playa del Carmen-Tulum) y 7 (Escárcega-Chetumal), a pesar de su avanzado estado de ejecución.

Aunque la Manifestación de Impacto Ambiental (MIA) fue aprobada, organismos ambientales han exigido estudios geológicos, geohidrológicos y geofísicos adicionales para garantizar la viabilidad ecológica del proyecto.

La falta de cumplimiento en estos aspectos podría generar nuevos retrasos y afectar aún más la rentabilidad del Tren Maya, cuyo futuro sigue siendo incierto.

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