Claudia Sheinbaum, presidenta de México, promueve una reforma energética clave, continuando con los esfuerzos de su antecesor, Andrés Manuel López Obrador (2018-2024). Este miércoles, la Cámara de Diputados debatirá la iniciativa que busca que Petróleos Mexicanos (Pemex) y la Comisión Federal de Electricidad (CFE) sean consideradas “empresas públicas”, marcando un giro respecto a la reforma energética de 2013, impulsada por el expresidente Enrique Peña Nieto.
Durante su conferencia matutina, Sheinbaum subrayó la necesidad de revertir la apertura del sector energético a la inversión privada. Bajo la reforma de Peña Nieto, Pemex y CFE fueron catalogadas como “empresas productivas del Estado”, lo que permitió que compitieran en igualdad de condiciones con compañías privadas.
Principales cambios de la reforma
La propuesta de Sheinbaum redefine la naturaleza de ambas empresas, señalando que su enfoque principal no será el mercado, sino el servicio público. “Las fortalece el hecho de que su objetivo sea el servicio público y no la competencia con otras empresas”, explicó la presidenta.
A pesar de querer que Pemex y CFE sean productivas, Sheinbaum considera que no deben competir en un mercado abierto como el establecido desde 2013. También criticó que actualmente estas empresas operan bajo leyes mercantiles, como cualquier empresa privada.
Control estatal sobre la generación eléctrica
La reforma incluye disposiciones para que la CFE controle el 54% de la generación eléctrica del país, relegando a los privados al 46%. Además, el Centro Nacional de Control de Energía (Cenace) deberá priorizar la energía generada por la CFE sobre la de empresas privadas, incluso si estas últimas ofrecen fuentes más limpias y eficientes.
Sheinbaum defendió la medida, asegurando que no se eliminará el mercado eléctrico, pero que la CFE tendrá una posición preponderante, lo que permitirá modificar las leyes secundarias para garantizar su primacía.
Críticas y promesas de Sheinbaum
A pesar de las críticas de la oposición y la preocupación de los inversionistas, Sheinbaum aseguró que Pemex y CFE serán más productivas y eficientes bajo esta nueva estructura. La mandataria también prometió que se establecerán reglas claras para la participación privada y que habrá una planeación energética sólida.
La presidenta ratificó su compromiso con el rescate de Pemex, una de las petroleras más endeudadas del mundo. En los primeros seis meses de 2024, Pemex reportó pérdidas por 13,672 millones de dólares, a pesar de recibir una inyección de 952,000 millones de pesos por parte de Hacienda. Por su parte, la CFE registró pérdidas de 74,821 millones de pesos en el mismo periodo.
Con esta reforma, Sheinbaum busca consolidar el control estatal sobre el sector energético, mientras enfrenta retos económicos y políticos para lograr su implementación.
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